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Número 3 MARZO - ABRIL 2006
ISSN 1885-3285 |volver|

Cuidados Paliativos
Autor: Luis Utor Ponce
Presidente de Gestora AECPAL. Vicepresidente SECPAL

Enfermería en Cuidados Paliativos: El camino a la especialización

El autor hace un recorrido sobre la más reciente historia del entorno de los cuidados paliativos comouna parte del esfuerzo para convencer de la imperiosa necesidad de desarrollar esta especialidad que dé cobijo tanto a los enfermeros que trabajan en implantar este modelo de asistencia y de cuidados.

El pasado 1 de diciembre organizamos las que fueron primeras Jornadas monográficas de Enfermería en Cuidados Paliativos en España.Así tratábamos de enfatizar el objetivo que nos habíamos marcado en los últimos años, la culminación de la que esperamos se convierta en un Área de Capacitación Específica encuadrada en la especialidad de Enfermería de Cuidados Médico Quirúrgicos. Además se presentó la recién creada Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos (AECPAL).

Hasta entonces canalizábamos las necesidades de encuentro profesional y formativo en el seno de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Desde sus orígenes, ésta se organizó como sociedad multidisciplinar en la que tanto enfermeras como médicos, psicólogos, trabajadores sociales y todo el personal implicado en los cuidados al paciente en situación paliativa ha trabajado para la implantación y evolución de los Cuidados Paliativos en España.

Sin embargo en los últimos tiempos, debido a los cambios producidos en la profesión enfermera y las posibilidades de desarrollo de especialidades, se planteó la necesidad de contar con una estructura formal y propiamente enfermera en cuidados paliativos, eso sí, sin romper los lazos que nos unen con la SECPAL.

Aunque los cuidados paliativos nacieron en los años 60 en Inglaterra y fueron importados a España en la década de los 80, sigue siendo una disciplina joven en constante evolución y nueva en muchos ámbitos sociosanitarios.

Ya en sus comienzos la enfermería tuvo un papel fundamental en su desarrollo, siendo las enfermeras las que detectaban las carencias de soporte y tratamiento adecuado a pacientes que ya no podían recibir un tratamiento curativo sin que recibieran un adecuado manejo de síntomas, siendo generalmente abandonados por el sistema sanitario y por los propios profesionales o como se denominaban entonces “desahuciados”. Hoy en día sigue siendo la enfermería el motor de la implantación de dispositivos asistenciales específicos en muchos lugares.

No es casualidad que el impulso definitivo de los Cuidados Paliativos modernos viniera de la mano de una enfermera inglesa, Cicely Saunders, que supo catalizar todas las iniciativas dirigidas a implantar estructuras asistenciales para pacientes en situación paliativa, iniciando el movimiento Hospice actual.

Gracias a la insistencia en formar al personal sanitario en esta modalidad asistencial se sentaron las bases de lo que hoy son los Paliativos, donde la calidad de los cuidados son la base de la calidad de vida de los pacientes. Un modelo de asistencia en las que se incorpora de manera decisiva a los familiares en la planificación de los cuidados, siendo también objetivo de los mismos incluso después de la muerte de los pacientes.

El colectivo enfermero que ha decidido hoy dedicarse al desarrollo de los cuidados paliativos en España es consciente del desconocimiento y los recelos que se suscitan ante sus planteamientos.

Conocemos las dificultades que existen ante la demanda de reconocimiento profesional de diferentes disciplinas enfermeras, como especialidades o áreas de capacitación específicas. Pero esto no hace más que reforzarnos en nuestra idea de la necesidad de un cuerpo doctrinal propio y un currículo formativo específico en cuidados paliativos.

Mientras que en otras disciplinas existe una formación suficiente durante la diplomatura, en cuidados paliativos las carencias de formación pregrado son alarmantes. Esto repercute en la preparación de los profesionales que se enfrentan día a día a las situaciones habituales y especiales que generan estos pacientes, repercutiendo negativamente en su calidad de vida y en asegurar un adecuado soporte de cuidados, favoreciendo situaciones de quemamiento profesional.

La singularidad de cuidados y área de conocimientos específicos engloba a pacientes y familiares, se articula con disciplinas cercanas a la medicina paliativa, a la psicología y al trabajo social, además de las áreas de especialización propias enfermeras aplicadas a la tipología de los pacientes paliativos.

Si hablamos de la repercusión y demanda social, vivimos en los últimos meses la expresión de la inquietud producida por la constatación de graves carencias de asistencia paliativa suficiente. Ha desembocado en algunos casos conocidos en situaciones que han rozado la alarma social.

Este debate público y profesional ha obtenido un consenso total sobre la necesidad de implantación de unidades especializadas, equipos de soporte y programas regionales de cuidados paliativos. Sin embargo estamos aun inmersos en el trabajo de concienciar a las instituciones correspondientes del necesario desarrollo de un área de conocimientos específicos en cuidados paliativos tanto médico como enfermero que asegure una correcta asistencia.

De lo contrario podemos encontrarnos con situaciones que rayen la negligencia y la irresponsabilidad, dotando a estas unidades de nueva creación de profesionales sin formación suficiente en esta disciplina que aunque nueva, cuenta con un bagaje profesional y formativo importante.

Ante la ausencia de una formalidad académica en las Escuelas de Ciencias de la Salud se han intensificado las vías de formación postgrado y la lenta incorporación como asignaturas de libre configuración u optativas en el mejor de los casos.

Son muchas las unidades y equipos que trabajan incansablemente en investigación y en actualización de metodología específica y que poco a poco consiguen implantar, no sin esfuerzo, espacios de formación básica y avanzada que den oportunidad a los profesionales de conseguir un aceptable nivel de preparación en cuidados paliativos. El consenso también es total en cuanto a la necesidad de incorporar a los currículos estos conocimientos, faltando solo la decisión política suficiente.

Existen referentes internacionales, recomendaciones de la OMS y de la CEE, se elaboran Estrategias y Planes Nacionales en Cuidados Paliativos. Hay numerosos profesionales formados y hay un área de conocimientos documentada y argumentada.

Tenemos unidades y profesionales referentes a nivel nacional e internacional con más de 15 años de experiencia, siendo hoy en día España una potencia en Cuidados Paliativos y motor de esta asistencia en Iberoamérica y otros países europeos. Y la enfermería forma parte de todo este movimiento vertiginoso y novedoso con particular protagonismo.

Pero insisto, no por novedoso podemos dejar pasar la oportunidad de contar con un área de capacitación específica que nos dote de una preparación suficiente y reconocida.

Es por ello que desde la AECPAL y la SECPAL trabajaremos para convencer de la imperiosa necesidad de desarrollar esta especialidad que dé cobijo tanto a los enfermeros que han trabajado y trabajan en implantar este modelo de asistencia y de cuidados como los que tendrán que formar parte de las nuevas unidades y equipos por venir, todo ello impulsado por el propósito de ofrecer la mejor calidad de vida posible a los enfermos paliativos y sus familias.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO:

Utor Ponce L.Enfermería en cuidados paliativos: El camino a la especialización. Revista Especialidades Enfermeras [en línea] 2006 marzo-abril; 2(2).
En http://www.especialidadesenfermeras.com/revista/index.htm [ISSN 1885-3285].

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