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Número 2 ENERO - FEBRERO 2006
ISSN 1885-3285 |volver|

Real Decreto
Autor: Mencía Fernández, Carmen
Presidenta de la Asociación Española de Enfermería en Otorrinolaringología (AEEORL)
Comencemos a hablar de especialidades
En este artículo de opinión, Carmen Mencía nos acerca a una necesaria reflexión sobre el desarrollo de las especialidades enfermeras intentado flexibilizar las posturas y opiniones más radicales en aras del bien común.

Existe una vieja historia Sufí sobre un grupo de hombres ciegos que se toparon con un elefante por primera vez. “Ah”, dice uno, dando palmadas en un costado del animal. “Es como una pared”. “No”, chilla otro, cogiendo su trompa. “Es como una gran serpiente”. “Estáis equivocados”, grita el hombre que golpea su pierna. “Es como el tronco de un árbol”. “¡Un espantamoscas!”, vocea el hombre que sujeta la cola. “Una sábana de piel”, dice uno que toca una oreja. Y comenzaron a discutir entre sí.

El Real Decreto de Especialidades de Enfermería es ese elefante. Desde este momento, todos y cada uno de los profesionales, e incluso quienes no lo son, nos creeremos en el derecho, y además en la obligación, de opinar. Algunos consideraremos estar en posesión de la verdad y de haber sido los que más hemos contribuido al reconocimiento de la Especialidad. Algunos pensaremos que el Real Decreto no es bueno porque no hemos participado en su redacción. Otros pensaremos que no debería haberse publicado porque lesiona otras opciones o reivindicaciones. Otros incluso diremos que lo mejor es que no se acuerden de nosotras (lo siento chicos) y que nos dejen en paz.

En esté cúmulo de exposiciones entraremos a opinar los profesionales “de a pie”, los Colegios Profesionales, el Consejo, los Sindicatos, el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Educación, las Escuelas de Enfermería, los Directores de Enfermería, las Sociedades Científicas y hasta la vecina del quinto. Todos tendremos razón y todos estaremos equivocados.

Cuando se aprobó el Real Decreto de Especialidades yo lo que realmente me pregunté es ¿Y ahora qué? Llevaba tantos años trabajando sobre él y tantos años luchando por su publicación que me quedé vacía. No tenía por lo que luchar. Lo único que se me ocurrió fue irme a leer la Disposición Transitoria Segunda. Acceso excepcional al título de Especialista. Me lo ponían difícil, veinte años trabajando en lo mismo y ahora,”... que acrediten el ejercicio profesional y superen una prueba de evaluación de la competencia,”... ¿me tenían que examinar o qué? Indignación, estupor, miedo, donde tendré apuntes...

Pero recapacitando llegué a una conclusión, el Real Decreto de Especialidades no está publicado sólo para mí. Me han intentado dar una salida precisamente por mis 20 años de trabajo, como reconocimiento a mi esfuerzo y dedicación. No me podían dejar a un lado de lasEspecialidades, podían haberlo hecho, pero no lo hicieron. No le tengo miedo a la evaluación de mi competencia porque llevo años demostrándola y si he estado tantos años desarrollando mi trabajo, poco bueno se podría decir de las diferentes administraciones si no he sido competente y me han mantenido en mi puesto. Sé que me pedirán algo que lo demuestre, pero a estas alturas no me vendrán con “examencitos”.

Pero es precisamente esta experiencia y esa especialización la que nos debe llevar a desarrollar completamente el catálogo de Especialidades y no sólo de especialidades. Dentro de estas, habrá que desarrollar las capacitaciones y las acreditaciones.

Y eso es lo debemos planificar los profesionales que llevamos muchos años trabajando y que conocemos el trabajo que desempeñamos, el que desarrollan compañeros nuestros de otra especialidad, el que nos gustaría hacer y el que queremos que realicen los que nos van a cuidar porque nosotros somos cuidadores. Y siempre con un mismo fin, que es precisamente de quien aún no he hablado, el usuario, cliente, paciente, enfermo o como queramos llamarle.

Debemos vaciar la mochila que llevamos colgada. En ella llevamos nuestros intereses personales. Los representantes de las Asociaciones llevamos nuestras predisposiciones, que mi especialidad salga, si no ha salido sola, como capacitación; con tal o cual persona de otra asociación me quiero o no me quiero juntar (como en el cole). Los representantes Sindicalesllevan sus dudas, a mí no me ha llamado y yo quiero estar en las negociaciones aunque no sea un tema laboralsino profesional, el caso es negociar, y si no me llaman pues denuncio o lo que sea. Losrepresentantes del Ministerio la ordenación de la profesión pero... a que coste, el presupuesto; por no hablar de la opinión de las Comunidades Autónomas y lo que van a opinar de si se aprueban tales o cuales capacitaciones, tales o cuales acreditaciones, si lo van a respetar o qué. Los representantes de los Colegios o del Consejo, el bien común, pero qué es lo común y qué difícil postura para dejarnos a todos contentos, no pueden defraudar a nadie, administraciones, profesionalesy ese “nadie” es muy difícil. Y los profesionales de enfermería,nadiehace las cosas bien excepto yo mismo, si yo estuviera ahíharía un traje a mi medida.

De qué tenemos que llenar la mochila. Pues de qué va a ser, de ilusión y esperanza. Y de un proyecto sólido, por y para cubrir las necesidades de cuidados enfermeros de la población.

Una de las especialidades en las que, a priori, puede haber más dificultades debido a su amplitud, es la Especialidad en Cuidados Médico-Quirúrgicos. Y qué significa Cuidados Médico– Quirúrgicos. Pues es fácil, su mismo nombre lo indica Cuidados Médicos y Cuidados Quirúrgicos, o sea, no tengo ni idea. Busquémosle un significado, pero sin mochilas ni predisposiciones, dejando la mente en blanco y comenzando como si tuviéramos que inventar la profesión, atendiendo a la lógica y a las necesidades de cuidadosenfermeros de la población. Olvidando condicionantes, los diagnósticos de enfermería o médicos, esto no es una pelea, es un fin, el ciudadano. Olvidando prejuicios, sin referentes deotras profesiones, pero teniendo claros nuestros límites, para no invadir otros países limítrofes. Olvidando disputas,docencia / asistencial, primaria / hospitalaria, gestora / resto de curritos...

Nadie estará del todo equivocado. Nadie tendrá del todo razón. Pero es lo que hay. No podemos consentir bajo ningún concepto terminar como la historia Sufí del elefante. Lo que siempre tendré claro es que las enfermeras somos a las que nos corresponde tocarle al elefante el corazón.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO:

Mencía Fernández, C. Comencemos a hablar de Especialidades. Revista Especialidades Enfermeras [en línea] 2006 enero - febrero; 2(1).
En http://www.especialidadesenfermeras.com/revista/articulos/articulo1.htm [ISSN 1885-3285]

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